Heterosexualidad ¿lo normal?

Este artículo es el segundo de una serie de crítica a las los prejuicios de las diversas orientaciones sexuales. En la entrada anterior comenzamos una crítica a las los prejuicios que suelen mantener desde la orientación sexual más visible de todas: la heterosexualidad. Allí nos centramos en los aspectos naturales, dejando de lado lo social, asunto que trataremos en esta entrada.

Cuando decimos que la heterosexualidad es “lo normal”, hay una que tener claro a qué acepción de la palabra “normal” nos estamos refiriendo. Según el DRAE hay tres acepciones aplicables, que van en arbitrariedad creciente. La primera acepción es “que se halla en su estado natural”. Aplicado a la heterosexualidad, ya discutimos en la entrada anterior que es natural, pero no en exclusividad. La tercera acepción es “que se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano”. Esta acepción sería totalmente adecuada, pero resulta claro por el contexto que no es a ella a la que se alude cuando se afirma que la heterosexualidad es “lo normal”. Esta última acepción es la que se utiliza en las ciencias y en las ingenierías cuando se escoge, por comodidad y sin pérdida de generalidad, una forma normal para estudiar y tabular. Así pues, la acepción que utilizamos es la segunda: que sirve de norma o regla. No es algo que venga por naturaleza, sino algo arbitrario, con mejor o peor motivación. Pero no es algo arbitrario que se toma como referencia sin pérdida de generalidad, sino una regla que se impone para ser cumplida.

Cuando decimos que la heterosexualidad es “lo normal” estamos afirmado que la heterosexualidad es la sexualidad normativa, pero esto no es del todo exacto. En la sociedad actual, la sexualidad normativa es heterosexual, pero no toda la sexualidad heterosexual es normativa. La norma es mucho más restringida, e identificarla con la heterosexualidad es un error en el que se cae cuando lo que se quiere es cerrar filas contra las “desviaciones” homosexuales, pero hay también “desviaciones” heterosexuales, como la paidofilia heterosexual. Mientras que la heterosexualidad es un concepto atemporal, la norma evoluciona con el tiempo. Aunque en la actualidad la sexualidad normativa es un subconjunto de la heterosexualidad, no fue así en la Antigüedad, donde ciertas prácticas homosexuales estaban aceptadas como norma.

Seguir la normalidad reporta numerosas ventajas. Se goza de prestigio y apoyo social. Las fórmulas e instituciones están diseñadas para adaptarse a ella. Pero seguir la norma por ser norma no debe ser motivo de orgullo. La norma queda justificada por la fuente de la que emana, de ahí la justificación de la heterosexualidad como natural. Ser heterosexual no me parece ningún motivo de orgullo por ser normal. Si la heterosexualidad estuviera fuera de la norma, sin entrar a considerar los medios reproductivos de una sociedad tal, ¿sería entonces la heterosexualidad motivo de vergüenza? Creo que deberíamos decir: No soy hetero porque sea lo normal. Soy hetero y esto está dentro de la normalidad.

Con esta entrada dejamos la heterosexualidad. Continuaremos con las demás orientaciones sexuales por orden de visibilidad.

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