Bisexualidad y el espectro

Este artículo es el cuarto de una serie de crítica a las los prejuicios de las diversas orientaciones sexuales. He tenido bastante abandonado este blog, pero me propongo finalizar la serie. Después de haber tratado de la heterosexualidad y de la homosexualidad, vamos a considerar la bisexualidad.

Si la homosexualidad llevaba el aura de alternativa a la heterosexualidad, con su dicotomía implícita, la bisexualidad también parece (entre quienes la reconocen) agotar la diversidad. En términos de dialéctica, la heterosexualidad es la tesis, la homosexualidad la antítesis, y la bisexualidad la síntesis. Desde Kinsey se concive la bisexualidad como un espectro en uno de cuyos extremos estaría la heterosexualidad y en el otro la homosexualidad. [Kinsey scale] Esta imagen de completitud hace olvidar que la bisexualidad no agota la variedad de la sexualidad humana.

Vayamos a la fuente, el informe Kinsey sobre el varón. La idea del espectro ya está ahí; la escala de siete grados del 0 al 6 la introduce como un discretización que resulte operativa. Podía haber hecho una escala decimal o centesimal, pero hizo una más manejable. Todavía surgen discusiones sobre la bisexualidad debidas a la vaguedad de su definición que se podrían zanjar diciendo si por bisexualidad entendemos sólo el grado 3 de Kinsey, el intervalo 2-4 (que es la que suelo preferir) o el intervalo 1-5.

La posición en el espectro bisexual la determina la proporción entre la componente heterosexual y la componente homosexual. Graduando de 0 a 6 sería algo así como \dfrac{6\cdot homo}{hetero+homo}. ¿Y qué ocurre cuando ambas componentes (heterosexual y homosexual) son nulas? Indeterminación \frac00. Parece ser que Kinsey añadió una octava clasificación a su escala, el grado X, para tratar este caso. Aunque promete varias veces una explicación del grado X, solamente lo etiqueta como “no sociosexual”. El grado X es el mayoritario en los primeros años de vida y cae rápidamente en la pubertad, pero nunca llega a desaparecer.

La existencia del grado X en todas las edades no es el único desafío a la completitud del espectro bisexual. Antes hemos pasado por alto qué se mide para determinar la componentes heterosexual y homosexual. ¿Contamos las relaciones sexuales consumadas? ¿Contamos las relaciones sexuales deseadas? ¿Contamos fantasías sexuales? ¿Contamos enamoramientos? Cada uno de estos criterios da lugar a resultados diferentes, y es lo que recoge la tabla de Klein. [Klein grid]

Todo esto indica que el especto unidimensional, que respresenta un gran avance con respecto a las categorías cerradas como heterosexual y homosexual, no resulta en absoluto completo.

Anuncios

3 Responses to Bisexualidad y el espectro

  1. Josito dice:

    Por favor no dejes de escribir, esto se pone interesante.

  2. Rosa Sanchis dice:

    Què ha passat, Issaac, que has deixat d’escriure?

  3. Isaac dice:

    Tenía pendiente sine die acabar al menos esta primera serie sobre la diversidad sexual, que se quedó como a la mitad de los previsto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s