Sexo y género: discusión interlingüística

En un blog de esta temática se hace obligado tener que tratar la diferencia entre sexo y género. En principio pensábamos dedicarle una entrada, pero vista la extensión y variedad de los aspectos que se pueden tratar en este tema, haremos una serie, de la cual ésta es la primera entrada.

El origen de las palabras sexo y género es latino. Por su parte, sexo viene de sexus (4ª declinación) y sus análogos en otras lenguas europeas tienen una raíz sex- fácilmente reconocible, aunque el tema latino es sexu-, y de ahí sexual. Está formado a partir del verbo seco (1ª conjugación), que significa “cortar”. Esta raíz presenta muchas formas (segar, siega, secante, sección, sector, segmento, sexo…) y sex- es quizás la más difícil de reconocer. Fiel a su etimología, el sexo es, en su acepción original, una sección particular. El sexo es la condición que diferencia macho de hembra, y también son sexos el masculino y el femenino; ambas acepciones se corresponden a sección en sus dos acepciones básicas. La otras dos acepciones de sexo son claramente derivadas y seguramente eufemísticas en su origen. Yo diría que la acepción “genitales” es regional, pues nunca la he encontrado en mi entorno, sino en latitudes más bajas. La acepción “actividad sexual” es la que más encuentro últimamente, con peligro de desplazar a las demás.

Veamos ahora el origen de género, “genus, generis” (neutro, 3ª declinación), que significa “estirpe, raza, especie, clase, género, tipo, categoría”. Su significado original se ha conservado bien español, y ha dado lugar a diferentes usos técnicos, incluyendo como tal “mercancía, tejido”. El primero que acude a la mente es el género gramatical, que es verdaderamente una clasificación de los sustantivos por la forma que tienen que adoptar los adjetivos para concordar con ellos. En español los géneros son masculino y femenino, pero multitud de fenómenos lo alejan del sexo del ser nombrado, sin contar que se nombran seres asexuados, inanimados y entes abstractos con género masculino o femenino (incluso en latín, donde hay género neutro). Otra acepción técnica de género es el artístico (literario, teatral, musical, etcétera) que nada tiene que ver con masculino y femenino. Otra acepción de género recogida en el DRAE es el taxonómico en Biología. Esta taxonomía ordenó jerárquicamente (quizás arbitrariamente) clase, orden, familia, género y especie, todos los cuales indican clasificación.

El francés tiene la palabra genre equivalente a la española. Es curioso que de la historia genus>gendre>genre de esta palabra francesa, hay tomado el inglés las tres formas como palabras distintas con diferentes significados. El género artístico es genre /ʒɒnrə/ que, como préstamo tardío, toma la pronunciación francesa. El género taxonómico es genus /dʒiːnəs/ que, como préstamo renacentista, toma el plural latino genera /dʒɛnərə/. El género gramatical es gender /dʒɛndər/, tomada del francés medieval, y es la que erróneamente se toma como equivalente a género a la hora de tomar prétamos. Lo que ocurre es que el inglés no tiene sino vestigios de género gramatical, ya que no hay concordancia morfológica; la concordancia en inglés es semántica, y sólo afecta los pronombres de 3ª persona singular. No es de extrañar, entonces, que gender haya desarrollado una acepción acorde, acercándose al significado original de sex.

Los eufemismos son pan para hoy y hambre para mañana. El zorro ha sido siempre para los ganaderos un animal que se evitaba nombrar. La palabra latina era vulpes (femenino, 3ª declinación) pero pronto se empezó a utilizar el diminutivo vulpeja en castellano. Cuando el diminutivo perdió su caracter eufemístico por la fuerza del uso, se recurrió al eufemismo raposa. Como era de esperar, ocurrió lo mismo con raposa y el nuevo eufemismo fue zorra. Con el tiempo los antiguos ex eufemismos, por el desuso, pierden su carga negativa y son simplemente arcaísmos. De igual manera, si sex se utiliza como eufemismo para lo venéreo o genital, no es de extrañar que la palabra se cargue de connotaciones negativas y se pase a utilizar gender como eufemismo para el significado original de sex, en especial cuando el género del inglés no es como el del español.

El inglés puede permitirse este desplazamiento semántico porque gender significaba sólo “género gramatical” y éste es vestigial en esa lengua, pero el español no. En español género tiene unas acepciones vivas y fieles al significado original que gender no tiene, sino genus (o kind, sort, type) o genre. La idea de género es incluir semejanes, mientras que la de sexo es dividirlos, y difícilmente pueden convivir dos ideas tan opuestas en la misma palabra. En español tenemos “el género humano” (en inglés (hu)mankind) que es un término inclusivo a toda la humanidad, mientras que los sexos masculino y femenino la dividen. Repetirlo en español sería un gran error, y todavía estamos a tiempo para evitarlo, a pesar de que los medios de comunicación y determinadas corrientes políticas se empeñen en difundir usos bastardos de estas palabras.

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