Sobre la definición de orientación sexual (Primera parte)

9 septiembre 2017

En una entrada reciente traté sobre una controversia en torno a las causa de la orientación sexual. Una de las armas arrojadizas en dicha controversia era la definición de orientación sexual, que los críticos consideraban fijada por consenso por la American Psychological Association. Los autores de las revisiones (Mayer, McHugh, 2016; Bailey et al., 2016) no estaban tan de acuerdo por diferentes razones. Empecemos repasando la definición de orientación sexual de la American Psychological Association (2012):

La orientación sexual se refiere a un patrón perdurable de atracciones emocionales, románticas y/o sexuales hacia hombres, mujeres o ambos sexos. La orientación sexual también se refiere al sentido de identidad de cada persona basada en dichas atracciones, las conductas relacionadas y la pertenencia a una comunidad de otros que comparten esas atracciones.

Esta definición mezcla churras con merinas, como detallaré en esta entrada. En un primer análisis, mezcla la atracción, que desglosaré más adelante, con la identidad, la conducta y la comunidad, cosas claramente distintas y que pueden llevar a dar valores diferentes para la orientación según el que se tome.

La voluntad tiene como consecuencia que la atracción no lleve necesariamente al comportamiento y que el comportamiento no siempre está motivado por la atracción. La identidad es también voluntaria y puede contradecir la atracción o el comportamiento por diversas razones psicológicas o sociales. Incluso la pertenencia a una comunidad es independiente de la identidad, pues uno se puede identificar solamente a nivel personal y, por ejemplo, sentirse excluido de la comunidad correspondiente, o sentirse parte parte de la comunidad como aliado.

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Controversia en torno a la orientación sexual

5 septiembre 2017

Recientemente, el Lector de WordPress me sugirió la entrada 500 estudios científicos (Aramo, 2016) como relacionada con Mi investigación favorita sobre asexualidad. No debe de hilar muy fino el algoritmo que busca las sugerencias, porque sólo la primera frase de esa entrada ya indica que hay disparidad con mi blog: “Una revisión sobre 500 estudios científicos refuta todos los postulados de la ideología de género.” Se refiere a la revisión de Mayer y McHugh (2016) y afirma alegremente que refuta “todos los postulados” de la supuesta y mal definida “ideología de género”. El segundo párrafo vuelve a la carga con que “las conclusiones del estudio son demoledoras para la ideología de género” porque, sigue Aramo (2016), “no hay pruebas científicas de una base biológica de la homosexualidad ni de su invariabilidad, tampoco las hay de que el estrés social (por discriminación o estigmatización) sea la causa principal de que la población homosexual y transgénero tenga un mayor riesgo de problemas de salud mental e índices de suicidio”. Sin despeinarse, Aramo (2016) ya sustituye la refutación por la falta de pruebas, que es lo que en realidad afirman Mayer y McHugh (2016), pero que ya no destruye los postulados de ninguna ideología, real o supuesta. Aparte de falsear descaramente los resultados de Mayer y McHugh (2016), confundiendo deliberadamente refutación con falta de pruebas, está utilizando la falacia ad ignorantiam.

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¿Son los asexuales mayoritariamente negros?

30 agosto 2017

Creía que el tipo de falacias en las que incurría la prensa al hablar de asexualidad eran del tipo descrito en Refutado =/= no demostrado, como la falacia ad ignorantiam, basadas en confundir dos conceptos similares pero diferentes. Hoy me ha sorprendido un reportaje publicado el lunes (Martínez, 2017) que, citando a Bogaert (2004), afirma lo siguiente:

Los asexuales eran de mayor edad que el resto, con más probabilidad de ser mujeres que hombres, más pobres, mayoría de raza negra y con una escasa educación.

Si bien es cierto que Bogaert (2004) obtiene una media de edad superior para los asexuales y similares resultados promedios en pobreza y educación, así como un escaso 30% de varones frente 43% de los que completaron la encuesta, la afirmación de que la mayoría de los asexuales sean de raza negra está completamente infundada en los datos de este trabajo. Aunque los datos de edad y educación han sido superados por estudios posteriores (Greaves et al., 2017) y la desproporción de mujeres confirmada en este mismo trabajo, que distingue el sexo del género, en esta entrada me centraré en el dato racial.

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Refutado =/= no demostrado

26 agosto 2017

English version

En una entrada reciente mencioné la falacia ad ignorantiam, que se basa en la confusión entre refutado y no demostrado. Paso a explicar los conceptos. Un enunciado está demostrado si se encuentra una demostración del mismo de acuerdo de acuerdo con los niveles de exigencia de la disciplina correspondiente. Un enunciado es refutado si se encuentra una demostración de su negación. En ambos casos implica demostrar algo, signifique lo que signifique en la correspondiente disciplina. En el caso de la refutación, también está involucrada la negación propia del enunciado, evitando falsas dicotomías. Cuando un enunciado no está ni demostrado ni refutado, permanece no demostrado. Los enunciados no demostrados están en una especie de limbo, donde se mantienen hasta que son demostrados o refutados.

Cada disciplina tiene sus propios niveles de exigencia para la demostración y, en el caso de las experimentales, un enunciado ya demostrado puede volver al estado de no demostrado, o incluso ser refutado, si se reúnen suficientes pruebas en contra. En el caso de ser incapaces de refutar un enunciado, puede ocurrir que el investigador pueda demostrar que las pruebas disponibles no pueden demostrarlo ni refutarlo, trayéndolo de vuelta al estado de no demostrado. Estos dos escenarios deberían ser claramente diferenciados, ya que refutar un enunciado previamente demostrado es mucho más fuerte que simplemente demostrar que las pruebas son demasiado débiles para demostrarlo, y las implicaciones son diferentes. La falacia ad ignorantiam consiste en confundirlos deliberadamente, considerando una demostración del segundo tipo como si fuera del primer tipo, concluyendo pues refutado el enunciado del oponente.


Disproved =/= unproved

26 agosto 2017

Versión en español

In a recent post, I have mentioned the ad ignorantiam fallacy, which is based on the confusion between disproved and unproved. I shall explain the concepts. A claim is proved if a proof thereof is found according to the standard of the corresponding discipline. A claim is disproved if a proof of its negation is found. In both cases it involves proving, whichever it means in the corresponding discipline. In the case of disproving, it also involves proper negation of the claim, avoiding false dichotomies. When a claim is neither proved nor disproved, it remains unproved. The unproved claims lie in a kind of limbo, where they stay until proved or disproved.

Each discipline has its own proving standard and, in the experimental ones, a proved claim can return to the state of unproved, or even be disproved, if contradictory evidence is gathered. In the case of being unable to disprove the claim, it may happen that the researcher can prove that current evidence can’t prove or disprove it, bringing it back to the state of unproved. These two scenarios should be clearly distinguished, since disproving a previously proved claim is much stronger than just proving the evidence too weak to prove it, and the implications are different. The ad ignorantiam fallacy consists in deliberately confusing them by considering that a proof of the second kind as if it were of the first kind, concluding thus disproved the opponent’s claim.


Mi visión de la investigación sobre asexualidad

19 agosto 2017

English version

Cuando entré a la comunidad asexual, me di cuenta de varios hechos que pude comprobar por mi experiencia allí. Algunos de tales hechos estaban apoyados por investigación científica, pero la mayoría estaban por investigar. En la primera categoría encontramos los trabajos de Storms y Diamond, a los cuales dediqué mi primera contribución [versión en español] al carnaval de este mes. El primero de estos trabajos propone un modelo bidimensional de la orientación sexual que sitúa la asexualidad como una orientación sexual completamente legítima. El segundo de ellos apoya la separación de la atracción sexual y la romántica, e incluso da una base para explicar la demisexualidad. Pero la mayoría de las conclusiones interesantes de la experiencia de la comunidad asexual permanecen sin comprobar científicamente. Más aún, con la excepción de Storms, que publicó en 1980, el resto de la literatura científica sobre asexualidad es muy reciente y, en la mayoría de los casos, viene a redescubrir hechos que son bien conocidos en la comunidad asexual, incluso en formas más débiles. Es cierto que cada disciplina científica tiene sus propios niveles de exigencia de investigación, y que pasar de una hecho empírico a una verdad científica lleva su trabajo, pero la buena investigación debería tener en cuenta la experiencia de la comunidad, a riesgo de elaborar una nueva teoría del flogisto.

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My view of asexual research

19 agosto 2017

Esta entrada es otra colaboración para el carnaval de blogs, que este mes trata sobre la asexualidad y el mundo académico. Escribo en inglés porque es el idioma de este carnaval.

Versión en español

When I entered the asexual community, I realized some facts I could check by my experience there. Some of these facts were supported by scientific research, but most were unresearched. In the first category we find the works of Storms and Diamond to which I have devoted my first contribution to this month’s edition of this carnival. The first work proposes a bidimensional model of sexual orientation that places asexuality as a fully legitimate sexual orientation. The second work supports the separation of sexual and romantic attraction, and even gives ground for explaining demisexuality. But most of the interesting conclusions of the asexual-community experience remain scientifically untested. Moreover, with the exception of Storms, who published in 1980, the rest of the scientific literature on asexuality is very recent and, in most cases, it comes to rediscover facts that are well known to the asexual community, even in weaker forms. It’s true that each scientific discipline has its research standards, and that passing from an empirical fact to a scientific truth takes its work, but good research should take into account the community experience, at the price of making up another theory of phlogiston.

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