Día NB 2020

14 julio 2020

Aunque todavía debo revisar y anotar las entradas antiguas de este blog en relación a temas trans, recientemente he decido dar el paso de exponer mi relación con el género. La clave fue la separación de sexo y género, evitando así que lo relativo al sexo me impidiera reconocerme como agénero. De esta manera, empecé utilizando la microetiqueta cis-genderless, para luego reconocer que está enclavada de la etiqueta no binario y ésta en la macroetiqueta trans.

La asexualidad nos ha enseñado a que ni la atracción romántica ni la libido ni la actividad sexual tienen que ver con ser asexual, que se define en términos de la atracción sexual exclusivamente. Del mismo modo, ni la expresión de género, ni la disforia de género, ni el género gramatical tienen que ver con ser trans, que se define en términos de la identidad de género.

Hoy, 14 de julio, es el día de la visibilidad no binaria y quiero recordar a todas las personas que cuestionan el género que les fue asignado al nacer que, si no se identifican plenamente con este género, tienen derecho a identificarse como trans. Y si además tampoco se identifican con el opuesto binario al género que les asignaron, entonces tienen derecho a identificarse como no binarias.

¡Feliz día a todas las personas no binarias!


Sexo y género: clarificación de conceptos (5ª parte)

13 julio 2020

Quiero hacer una síntesis de mi serie “Sexo y género: clarificación de conceptos” resumiendo las acepciones de ambos términos.

  • Acepciones de sexo
    1. sexo cromosómico
    2. sexo gonadal
    3. sexo hormonal
    4. sexo genital
    5. sexo reproductivo
    6. actividad sexual
    7. otras acepciones
  • Acepciones de género
    1. identidad de género
    2. expresión de género
    3. lectura de género
    4. imposición de género
    5. registro de género
    6. género gramatical
    7. otras acepciones

Las acepciones 1-5 de sexo constituyen lo que entendemos por “sexo biológico”, mientras que las acepciones 1-5 de género son lo que entendemos por “género psicosocial”. En estos conjuntos de acepciones es donde más fácilmente suele caer la confusión, pero ambos términos tienen otras acepciones que quedan fuera de la confusión, como “tener relaciones sexuales” o “concordar en género y número”. Yo prefiero diferenciar el sexo biológico y el género psicosocial con sus términos apropiados, pero me parece más importante distinguir las acepciones aquí listadas. Al fin al cabo, si dicha distinción está clara, dará igual que lo llamemos a todo “sexo” o a todo “género”, pues iría siempre seguido de su adjetivo o determinado por el contexto. Se trata, pues, de evitar falacias que exploten la polisemia.


Sexo y género: clarificación de conceptos (4ª parte)

12 julio 2020

Quiero hacer otra puntualización a la segunda parte de “Sexo y género: clarificación de conceptos“, esta vez sobre las diferentes facetas del género psicosocial. Del mismo modo que expliqué en la tercera parte que el sexo no es algo monolítico, tampoco lo es género, sino que presenta diferentes facetas que clasificaré según si su origen y su destino es el propio sujeto o es su entorno, dando lugar a las 4 categorías de la siguiente tabla.

hacia el sujeto hacia el entorno
desde el sujeto identidad expresión
desde el entorno imposición registro

De esta manera, cuando el género empieza en uno mismo y no tiene por qué salir, hablamos de identidad de género, y es ésta la que que determina si una persona es cisgénero o transgénero, binaria o no binaria, etc. Relacionada con la facera anterior, está la expresión de género, que es la que parte del propio sujeto y se manifiesta a los demás. Es mucho más variada que la identidad, porque puede variar según el contexto de libertad para expresar el propio género. La expresión puede coincidir o no con la identidad sin incurrir en contradicción, por ejemplo, en caso de estar en el armario.

Por otro lado, independientemente del género de la persona (su identidad) o de la expresión que haga del mismo, el entorno hace una lectura del género del sujeto, generalmente en términos binaristas, con la información de que dispone en el momento y de sus propios prejuicios. En base a esta lectura de género, es como el entorno trata a la persona, pudiendo llegar a la imposición sobre el sujeto de roles o expectativas de género. Finalmente, no debemos olvidar que el entorno generiza a las personas ya desde antes de nacer (desde que la técnica lo permite) y después de morir (enterrando a gente trans por su necrónimo). A esta última categoría pertenecen los registros de género, como el llamado “sexo legal” que figura en los documentos oficiales sin que haya razón que lo justifique.


¿Es la transfobia inherentemente sexista?

11 julio 2020

La transfobia usual va más un paso más allá de la homofobia, pues los homófobos no suelen negar la realidad de la orientación sexual de los homosexuales, sino que la aceptan como algo negativo y luego cada homófobo llega hasta su propio nivel de odio. Pueden pretender hacerles hetero, pero reconocen que no lo son. Ya no se niega ni se invisibiliza la homosexualidad.

Con la bifobia todavía podemos encontrar negaciones que pretender hacer “escoger acera” o directamente clasificar a cada persona bisexual en una orientación monosexual arbitrariamente y asegurarle que está confundido. Esto último ya suena más similar a la tranfobia, donde usualmente se niega y desprecia la identidad de género, clasificando a cada persona transgénero en el género asignado al nacer. Más aun, para hacerlo, el trásfobo está segregando mentalmente (y, si tiene poder, también en la realidad) a la gente en base a su género asignado al nacer.

Aparte de que esta clasificación y separación es sospechosa de hacerse para algo más, ya merece etimológicamente el nombre de discriminación y, en otros contextos discriminatorios, no tendríamos dudas de clasificarla como tal. Por ejemplo, la segregación en colegios por sexo (pues es como ellos mismos lo expresan) es inherentemente sexista, incluso si se mantiene una escrupulosa igualdad curricular. La segregación racial que se practicó en Sudáfrica o en Estados Unidos, por ejemplo, es indudablemente racista y lo seguiría siendo aunque los servicios así segregados no hubieran supuesto un menoscabo de calidad para ninguno de los grupos segregados.

Por estas razones, yo creo que la transfobia implica intrísecamente sexismo. De este modo, como ya me había percatado hace muchos años, la transbofia resulta ser un termómetro del sexismo: ¿si no discriminas por sexo, qué problema hay en que una persona transite al género opuesto del que se le asigno en base al sexo?

La pregunta recíproca, si sexismo implica transfobia, es un tanto más complicada de responder y no debemos olvidar en caso iraní, pero creo que la transfobia sí implica sexismo aunque pretenda identificarse con movimientos fundados en combatirlo.


Menos Pitágoras y más Heráclito

9 julio 2020

Puede que Pitágoras sea el fundador de la Filosofía y las Matemáticas como disciplinas, o al menos quien acuñó sus nombres. Puede que contribuyera enormemente a ambas, pero no podemos dejar de señalar el daño que continúa haciendo parte de su filosofía, en especial el binarismo que predicaba. A pesar de concebir la esencia del mundo como los número naturales, que son infinitos, agrupa pares por un lado e impares por otro, llegando al binarismo que resume en la siguiente tabla.

limitado ilimitado
impar par
uno múltiple
derecho izquierdo
masculino femenino
estático dinámico
recto curvo
luz oscuridad
bueno malo
cuadrado oblongo

No sólo establece binarismos en pares de opuestos como categorías cerradas y dicotómicas, que ya estaría mal de por sí, sino que encima las asocia en columnas uniendo todos extremos de la primera columna entre sí y todos los de la segunda columna entre sí. Ni sorprende que masculino esté en la columna de bueno y femenino en la de malo, dado el machismo de los griegos, e incluso recuerda a la filosofía del yin/yang, pero me ceñiré a la filosofía occidental.

Si los pitagóricos hubieran concebido que los opuestos son independientes entre sí y cada uno da un bit en un número natural, que tanto adoraban, podría haber sido una teoría más digerible, aunque se siguiera oponiendo a la gradación que observamos entre los extremos opuestos. Sin embargo, se dejan llevar por los prejuicios más irracionales para asociar los pares de opuestos en columnas. Esta parte del pitagorismo debería ser catalogada junto con las supersticiones de la secta y descartada, dejando del lado rescatable sus matemáticas.

Este binarismo de los opuestos tiene su respuesta en Heráclito, que enunció algo como “cuesta arriba o cuesta abajo, el camino es el mismo”. En términos de Dialéctica, lo describiríamos como la síntesis. Aunque no aclare si hay un solo camino o varios, podemos imaginar una red, como la de metro. Fijándonos en el centenario del madrileño, podemos decir “dirección Chamartín o dirección Vallecas, la Línea 1 es la misma”. El ejemplo del metro también nos enseña que hay múltiples paradas intermedias en el mismo camino, e incluso una (la estación fantasma de Chamberí) que ha sido suprimida y anulada, como muchas posiciones intermedias lo son en contextos binaristas. Siguiendo en el metro, pero mirando la red londinense, nos encontramos ramificaciones y bucles en sus líneas que ponen en entredicho el binarismo incluso en los extremos de la línea.

Pero el ejemplo del metro tiene paradas discretas, y los caminos que conocía Heráclito eran continuos y permitían apearse en cualquier lado. Y eso por no hablar del mar, que todo él es camino y es bidimensional. Incluso, aunque no hubiera aviones, bien sabían los griegos que el aire era otro medio, en este caso tridimensional, que todo él es camino. Y esta metáfora no es mía, sino de Unamuno.

Más aun, también fue el propio Heráclito el que dijo “todo fluye”, comparando la realidad con un río. Tenemos aquí otra lección que añadir al no-binarismos, la fluidez, ambas muy aplicables a la diversidad sexual y de género. Otro escritor de la misma generación, Antonio Machado, recogió ambas enseñanzas en su poema “se hace camino al andar”, cuya lectura recomiendo.


Sexo y género: clarificación de conceptos (3ª parte)

4 julio 2020

Quiero hacer una puntualización a la segunda parte de “Sexo y género: clarificación de conceptos” sobre la construcción social del sexo biológico. Creo que hablar de sexo masculino o femenino es fuente de imprecisión y confusión, al utilizar el mismo adjetivo para los cromosómico, gonadal, etc., y para el género. Por ello quiero hacer una tabla resumen de los principales sexos que puede presentar una persona, si es que se ajusta al binarismo.

Cromosómico heterogamético homogamético
Gonadal espermatogénico ovogénico
Hormonal androgénico estrogénico
Genital peneano vulvar
Reproductivo wolffiano mülleriano

Así pues, hablaríamos de intersexualidad cuando no se presenta una de las dos columnas en bloque, ya por mezclar o por tener valores fuera.


Sexo y género: clarificación de conceptos (2ª parte)

29 junio 2020

Recientemente he publicado una primera parte de “Sexo y género: clarificación de conceptos” que había tenido dormida como borrador desde hace 3 años, intentando deslindar los conceptos de sexo y género, los cuales utilizo sistemáticamente en diferentes ámbitos y con diferentes acepciones, cayendo “sexo” (con el significado que se suele cofundir con “género”) en el ámbito biológico y “género” en el ámbito psicosocial, de acuerdo con el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Para empezar, no por tener el concepto de “sexo” una base biológica se convierte en algo “natural”, sino que tanto “sexo” como “género” son contructos sociales, el primero con base biológica y es segundo con base psicosocial. La naturaleza suele tener el vicio de presentar un continuo donde nuestras mentes clasificadoras prefieren categorías discretas. Así pues, aunque clasifiquemos el sexo en función de características anatómicas o fisiológicas, la elección de estas características es una construcción de una comunidad médica. Además, la realidad es que se manejan varias definiciones (cromosómico, gonadal, genital, etc.) que suelen estar alineadas, pero no siempre. Por esta razón, la categoría intersexual es una necesidad ante la tozuda naturaleza que no siempre hace entrar cada una de las caracteríticas sexuales en los parámetros de cada sexo binario o, incluso permitiendo la clasificación binaria en sexo cromosómico, gonadal o genital, no siempre estos resultados están alineados.

Siendo, pues, no binario el sexo incluso aunque hayamos pretendido definirlo como binario, fueron más razonables los romanos, según expliqué en mi post Algunos binarismos persistentes. Sin embargo, la construcción del género en nuestra cultura actual (ya vemos que no hace falta irnos fuera del mundo romanizado para observar ejemplos no binarios) se basa en un binarismo estricto de género y en meter la intersexualidad debajo de la alfombra. Pero incluso un binarimo de sexo, no implica un binarismo de género, sino que lo que presenta naturalmente es un modelo bidimensional, pues cada sexo binario da lugar a un eje independiente que mide la adscripción a su género asociado. Y esto como mínimo y simplificando al máximo.

El concepto de género recoge las construcciones sociales que son ajenas a la biología pero son asociadas a cada sexo como si le fueran inherentes. Ya hemos visto que, cuando menos, debería medirse bidimensionalmente, pero resulta que el género es una realidad poliédrica: identidad, expresión, lectura, etc. Cada una de estas facetas del género puede dar distintos resultados, con lo que la simplificación a 2 sexos y sus correspondientes estereotipos de género asociados da lugar a una realidad multidimensional aun sin romper esos dos binarismos.

Espero haber clarificado con estos posts lo que entiendo por sexo y por género en los sentido aquí tratados. Por ejemplo, no se trata aquí el sexo como contacto sexual ni el género gramatical, que son acepciones aparte.


Sexo y género: clarificación de conceptos (1ª parte)

29 junio 2020

Rescato un borrador de 2017 que ahora me parece relevante para continuar la serie que empecé.

La búsqueda bibliográfica que realicé para la entrada Mi investigación favorita sobre asexualidad me hizo volver sobre la antigua entrada Sexo y género: discusión interlingüística, en la que distingo los cuatro sisgnificados de “sexo” recogidos en el DRAE: (1) la condición que diferencia macho de hembra, (2) cada uno de los conjuntos diferenciados por esta condición, (3) los genitales y (4) la actividad sexual. En sucesivas entradas he clarificado que utilizaba “género” en su sentido técnico psicosocial, no como un eufemismo de “sexo” en sus acepciones primera o segunda, y a ese significado me ceñiré en esta entrada.

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More new stuff brought by the aromantic community

7 enero 2020

This is a second contribution for the January 2020 edition of the Carnival of Aros.

In my previous contribution to this edition of the Carnival of Aros, I avoided dealing with gender questions before I had explained my position, but later I decided to come out, so now I can review how the aromantic community has helped me to explore my gender identity.

As I explain in my introduction posts (English and Spanish) and in my contribution for the Carnival of Aces, I could realize my gender identity because I split biological sex and psychosocial gender even for identity, where they are usually grouped together. Bidimiensional models like Storms gave me the tools for picturing separate masculine and feminine axes, so that agender is a legitimate possibility, but the split attraction model allowed me to explore my sex and gender identities by themselves, rather than together. This way I could recognize my cis-sexual and agender features as legitimate and separate, rather than as conflicting ones.

I am cis-sexual because I am pleased with my male body, and I am agender because I disidentify with both the masculine and the feminine axes. This apparent contradiction is very similar to the contradictions an aromantic person might feel for being, say, heterosexual, just for the example’s sake. There is no need to choose the label “straight” focusing on their sexuality, forgetting their aromanticism just because “the only way to be aromantic is being asexual” or crap in this line. Fortunately, the aromantic community, despite having its origin inside the asexual one, recognizes that one can be allosexual and aromantic without contradiction. So, this light the aromantic commutity shed was source of new realizations about my gender identity.

Moreover, it happens that the AVEN subforum on gender has coined a term for people in this situation, cis-genderless, so I was not alone and I could communicate more efficiently with this label and propose it to questioning people. I’m glad that there is a term for what is significant in my life, especially if the term is soundly founded (on the sex/gender divide) and can be useful for many people in my situation. And maybe this new wine require new wineskins.


Growing up cis-genderless without a word

6 enero 2020

This is a contribution to January 2020 Carnival of Aces “Conscious and Unconscious Difference.” Here I compare my difference in unconscious gender identity with what had happened before with my orientation.

Introduction

I knew I was not trans because I have never felt feminine. I have never felt masculine, either. I assumed I was cis because I never wanted to modify the sex characteristics of my body. I lived most my life with this assumption, though something started to change when I discovered my asexuality, which eventually led to my identity as cis-genderless.

Discovery of the term cis-genderless

As an asexual that discovered their asexuality late, I had lived this before around my sexual orientation. I did not fit as either straight or gay, and the unidimensional spectrum of bisexuality left me as lost as the old-times sailors who could only measure one of the two coordinates, latitude. During my first year in the asexual community I was introduced the Storms model, a bidimensional model of sexual orientation, which allowed me to picture a better map of sexual orientation. Indeed, the Storms model is essentially another instance of the splitting model. We can split sexual and romantic attraction, which yields the so-called split attraction model, but inside each kind of attraction we can split the attraction toward each binary gender, getting Storms model. There are two axes for sexual orientation and the low-low combination is as legitimate as the rest. This way I got the concept of asexuality and, together with a better understanding of what sexual attraction was, I could place myself in this Storms map of sexual orientation, near the origin.

The case of romantic orientation was clearer for me. I recognized my aromanticism from the very beginning of my approach to the asexual community, and I felt sex and romance so separate that the split attraction model made a lot of sense to me. Further split kinds of attraction were of great help for understanding myself, especially the platonic attraction. But the splitting model could be applied also to gender, and indeed it was a split model of gender roles what inspired Storms in 1979 for his model of sexual orientation. Having two axes, one for each binary gender, we generate a map for gender identity that, though imperfect, distinguishes a non-binary person with high scores in both axes and a non-binary person with low scores in both axes. We can call agender the latter, what makes the situation very parallel to the asexuality and the aromanticism.

Anyway, the usual definitions of gender identity mix the physical sex and the psychosocial gender. In the same way that a mismatched sexual and romantic orientation causes a lot of confusion in the person unaware of the split attraction model, this mixed definition of gender causes a great confusion in its community: what qualifies as transgender? A solution could be applying the splitting model once again, distinguishing the physical sex and the psychosocial gender. Why not can one be cis-sexual and a-gender at the same time? This might be a faithful description of myself, but this idea kept low-profile in my mind until I came across the term cis-genderless in the AVEN forum on gender:

“The state of being in which one identifies as what they were assigned at birth (usually male or female, though sometimes intersex) without having feelings or concepts pertaining to gender. A genderless individual with no dysphoria.” (AVEN gender definitions master list)

Then this new concept resonated in me as the concept of asexuality had resonated before. It was legitimate to be A with respect to gender while cis with respect to sex.

Some subtleties I need to clarify before going on

In the same way we can distinguish around sexual orientation some different concepts like identity, expression, behavior, perception and others, we can apply the same distinctions to gender. Apart of distinguishing sex from gender, as I did before, I think it is necessary to distinguish the gender one identifies with, which is restricted by the knowledge and prejudices of the subject, from the gender one expresses, which may be restricted by other factors like, for instance, being in or out of the closet. These two categories depend on the person’s will and consciousness, but gender behavior may be unconscious and one might be behaving as a gender different from the gender they identify with or try to express. This is the gender a researcher could measure, while the gender identity can only be asked for. Finally, we have gender perception, which depends on the observer rather than on the subject, and thus it is restricted by the knowledge and prejudices of the observer.

In the same way an asexual person may identify as straight before discovering asexuality, an agender person may identify as cis before discovering non-binary genders. In the same way a man can have sex with men but reject the gay or bi identities, as the campaigns addressed to men-sex-men have spotted, a conservative male can reject any non-binary label and identify as a man while his behavior is far from the masculine roles.

But, finally, what is essentially one’s gender? I do not know if it exists an inner gender, whence all these features arise, or the gender reality is the mere juxtaposition of them. In the next discussion, I will try to make clear which gender feature I am talking about at each point.

Early hints showing I might be agender

Before entering the asexual community, the only transgenders I knew were the binary ones, and I could not understand their strong binarism. Seen from my current perspective, it could be caused by a low or absent identification with either binary gender. Anyway, I saw the opposition to their gender transition as a thermometer of the inequality among genders. Discovering the non-binary world though the asexual community made me more sense than the binary one, both cis and trans, though I did not identify with it since the beginning.

Apart of my history of contact with the transgender movement, I can also find hints of my non-binarism in my socialization and gender dynamics. My disinterest in both masculine and feminine stuff can be seen from my current perspective as a hint of scoring low on both gender axes, according to the bidimensional model, near the agender corner. I know that these interests are only small part of what gender is, and refers to gender behavior, but they are the earliest hints that worry transphobic parents. In my case, I was not pressured into masculine stuff, and I think that agender children can fly under the radar easier that children with high interest in stuff of the opposite gender to that assigned at birth. Anyway, my sister showed tomboyish interests and was not pressured to leave them, either. Indeed, I think she scores high in both axes, what from my current perspective could explain the gender dynamics at home. (This observation of my sister’s gender tries to analyze her gender behavior, but it is essentially my gender perception once informed of non-binary genders.)

When we were alone at home and had to negotiate the housework, she always imposed over me, assigning me the most cores, skipping out on the greater burden, but reserving for her the supervision. Despite me being male and her female, once I got older, I identified with the stories and gender dynamics for sharing housework in straight couples. I guess that the masculine feature is skipping out on the housework cores, and that this applies to gender behavior rather than to gender identity, expression or perception, so that I finished giving up before a girl who scores more in the masculine axis than me.

My current life as cis-genderless

Currently, I am aware of the concept of cis-genderless, but this has not changed my gender expression or behavior. I keep being so non-masculine and non-feminine as ever, same as I keep being as asexual and aromantic as ever. I do not shout it out, but I do not pretend to be something I am not. In the same way as I live happily single not pursuing sexual or romantic relationships, I live happily as guy who does not follow the roles of any binary gender. Though I find a bit annoying the stubble growth or the position of the testicles, they do not cause me any dysphoria. I do not reject my masculine bodily features, and I would not prefer to have any feminine one either. This is what comes from being cis-sexual.

Though I am not a fan of having a grammatical gender linked to the sex for the sexed beings (with the exception of epicene nouns) as it happens in Spanish, I have no problem with using the masculine gender for myself because of my physical sex. This might also come from being cis-sexual, but I do not know any other cis-genderless person who speaks a gendered language.

Conclusion

So far, this is my experience. The key that opened the questioning of my sexual orientation, the key of splitting models, also opened the questioning of my gender. Once you have the knife and open your first melon, it is easier for you to open another one.