An answer to exclusionists of asexuality

30 septiembre 2017

Although I don’t listen to those who spread hate and exclusion of asexuality while nominally fighting against hate and exclusion of sexual minorities, but restring it to the tetragrammaton LGBT, I listen to the complaints of asexual activists who have suffered it first-hand. These haters use to exclude both asexuals and non-binary genders with the excuse that they are not oppressed, as if the oppression-privilege rhetoric were a truth, especially in the contexts where they try to extrapolate it. Unfortunately, this rhetoric has already crossed the sea and is heard even in Europe, where it was not even applicable its very initial example, and activists uncritically adhere to it, both for attacking and defending asexuality and non-binary genders.

While non-binary people are deemed by the exclusionists “not trans enough,” the asexuals are directly regarded as cis-hetero, ignoring the diversity of the asexual community. Some exclusionist know a bit about this diversity and claim “asexuality is not queer per se, but some asexuals may be LGBT if they are homo/bi/panromantic or transgender.” What neither of them wants is to admit any cis-heteroromantic people among them, regardless of how asexual they are. Aromantics are usually ignored or grouped together with heteroromantics in order to exclude them, since their very existence disrupts their preconceptions, so they may prefer not to analyze it in depth.

If the reader doesn’t mind the Gospel and the patriarchal whiff of its parables, I’ll retell one I find relevant for the topic (Matthew 18:23-35) discarding most of the patriarchal features: A slow-paying debtor gets, out of mercy, a deferment for a one-million debt, but applies for an impoundment in order to get paid a one-thousand debt. Then, the original creditor says “as I was merciful with you and waived several thousands in interest, you should have had mercy with your debtor in a business much smaller,” revokes the deferment and applies for an impoundment.

Although the LGBT community doesn’t owe anything to the cis-hetero one, the former asks for inclusion to the latter. If the LGBT community excludes asexual and non-binary people, it may happen to them as to the unmerciful debtor who asked for mercy. So, my answer to these exclusionists is the following: If you include, you may be included. If you exclude, you will be excluded.

Anuncios

Conceptos relativos a la atracción sexual

26 septiembre 2017

En la anterior entrada discutí la indefinición de atracción sexual y di una definición tentativa de ella combinando los trabajos de Fisher (1998) y Diamond (2003). En esta entrada repasaré los conceptos allí definidos para compararlos con los usuales en la comunidad asexual.

Uno de los conceptos que distingue Fisher (1998) es lo que ella denomina lujuria, impulso sexual o libido y define como el deseo inespecífico de gratificación sexual no dirigido a ningún objeto sexual en particular. Aunque ella utiliza “lujuria” (lust) en los títulos, los nombres de “impulso sexual” (sex drive) y “libido” son más comunes en la comunidad asexual, con la misma definición que Fisher, aunque hay algunas corrientes que entienden “libido” con un sentido no exclusivamente sexual. Este impulso sexual es, pues, inespecífico como el hambre, a diferencia del apetito, que se suele comparar a la atracción sexual.

Lee el resto de esta entrada »


Sobre la (in)definición de atracción sexual

19 septiembre 2017

Como discutí en una entrada anterior, mi búsqueda de un definición comúnmente aceptada del concepto de atracción sexual resultó infructuosa, pues parece ser que nadie en la amplia literatura al respecto se molesta en definirlo, utilizando vagas nociones comunes en su lugar. Este concepto es clave para definir la orientación sexual y la asexualidad. Una autora que dedica unas palabras a esta indefinición es Diamond (2008, p. 126, trad. propia):

El problema de tratar de definir qué es la atracción sexual es que los investigadores saben muy poco acerca de cómo los individuos experimentan sentimientos sexuales. Aunque nos tomamos el trabajo de evaluar la frecuencia de la atracción homosexual frente a la heterosexual, el equilibrio relativa entre ambas, la edad a la que surgieron por primera vez, etcétera, rara vez nos paramos a preguntar qué quiere decir un encuestado en particular con la palabra “atracción” y qué tipo de pensamientos subjetivos y sentimientos van empaquetados en esta experiencia. En su lugar, asumimos que todos definen y experimentan la atracción sexual de la misma manera.

Cuando Diamond emprendió el trabajo de abordar esta cuestión en sus encuestas, se encontró con “un amplio rango de respuestas completamente incomparables unas con otras” (Diamond, 2008, p. 127, trad. propia). Ante este hecho, concluye Hinderliter (2009, trad. propia):

En la práctica, esto significa que asumir simplemente que todos los participantes entienden que la atracción sexual significa la misma cosa dé lugar probablemente a datos en los que no se pueda confiar, aunque este problema no se limita al estudio de la asexualidad.

Así pues, para intentar arrojar luz sobre el concepto de atracción sexual, acudiré al trabajo de dos autoras que lo han delimitado frente a otros conceptos similares: Fisher (1998) y Diamond (2003).

Lee el resto de esta entrada »


Sobre la definición de orientación sexual (Segunda parte)

14 septiembre 2017

En la anterior entrada discutí la siguiente definición de orientación sexual de la American Psychological Association (2012):

La orientación sexual se refiere a un patrón perdurable de atracciones emocionales, románticas y/o sexuales hacia hombres, mujeres o ambos sexos. La orientación sexual también se refiere al sentido de identidad de cada persona basada en dichas atracciones, las conductas relacionadas y la pertenencia a una comunidad de otros que comparten esas atracciones.

En esa entrada descartamos la coletilla que añade la identidad, la conducta y la comunidad, cosas claramente distintas, así como las atracciones emocional y romántica, que son independientes de la sexual, quedándonos con la definición de Bailey et al. (2016):

La orientación sexual se refiere a la atracción sexual relativa hacia varones, mujeres o ambos.

Esta definición es ya más concreta, suponiendo bien definida la atracción sexual, pero sigue presentando problemas. Por ejemplo, tal como está definida y aunque se suponga lo contrario, no todo el mundo tendría una orientación sexual. No sólo tenemos a la gente cuya atracción sexual está dirigida exclusivamente a objetos que la clasificarían como parafilia, sino que también está la gente que no experimenta atracción sexual, es decir, los asexuales. Se les puede dejar fuera de la escala, como hizo Kinsey, pero hay que considerarlos porque existen y, aunque son pocos en comparación con la población heterosexual, no lo son en comparación con la población homo o bisexual.

Lee el resto de esta entrada »


Sobre la definición de orientación sexual (Primera parte)

9 septiembre 2017

En una entrada reciente traté sobre una controversia en torno a las causa de la orientación sexual. Una de las armas arrojadizas en dicha controversia era la definición de orientación sexual, que los críticos consideraban fijada por consenso por la American Psychological Association. Los autores de las revisiones (Mayer, McHugh, 2016; Bailey et al., 2016) no estaban tan de acuerdo por diferentes razones. Empecemos repasando la definición de orientación sexual de la American Psychological Association (2012):

La orientación sexual se refiere a un patrón perdurable de atracciones emocionales, románticas y/o sexuales hacia hombres, mujeres o ambos sexos. La orientación sexual también se refiere al sentido de identidad de cada persona basada en dichas atracciones, las conductas relacionadas y la pertenencia a una comunidad de otros que comparten esas atracciones.

Esta definición mezcla churras con merinas, como detallaré en esta entrada. En un primer análisis, mezcla la atracción, que desglosaré más adelante, con la identidad, la conducta y la comunidad, cosas claramente distintas y que pueden llevar a dar valores diferentes para la orientación según el que se tome.

La voluntad tiene como consecuencia que la atracción no lleve necesariamente al comportamiento y que el comportamiento no siempre está motivado por la atracción. La identidad es también voluntaria y puede contradecir la atracción o el comportamiento por diversas razones psicológicas o sociales. Incluso la pertenencia a una comunidad es independiente de la identidad, pues uno se puede identificar solamente a nivel personal y, por ejemplo, sentirse excluido de la comunidad correspondiente, o sentirse parte parte de la comunidad como aliado.

Lee el resto de esta entrada »


Controversia en torno a la orientación sexual

5 septiembre 2017

Recientemente, el Lector de WordPress me sugirió la entrada 500 estudios científicos (Aramo, 2016) como relacionada con Mi investigación favorita sobre asexualidad. No debe de hilar muy fino el algoritmo que busca las sugerencias, porque sólo la primera frase de esa entrada ya indica que hay disparidad con mi blog: “Una revisión sobre 500 estudios científicos refuta todos los postulados de la ideología de género.” Se refiere a la revisión de Mayer y McHugh (2016) y afirma alegremente que refuta “todos los postulados” de la supuesta y mal definida “ideología de género”. El segundo párrafo vuelve a la carga con que “las conclusiones del estudio son demoledoras para la ideología de género” porque, sigue Aramo (2016), “no hay pruebas científicas de una base biológica de la homosexualidad ni de su invariabilidad, tampoco las hay de que el estrés social (por discriminación o estigmatización) sea la causa principal de que la población homosexual y transgénero tenga un mayor riesgo de problemas de salud mental e índices de suicidio”. Sin despeinarse, Aramo (2016) ya sustituye la refutación por la falta de pruebas, que es lo que en realidad afirman Mayer y McHugh (2016), pero que ya no destruye los postulados de ninguna ideología, real o supuesta. Aparte de falsear descaramente los resultados de Mayer y McHugh (2016), confundiendo deliberadamente refutación con falta de pruebas, está utilizando la falacia ad ignorantiam.

Lee el resto de esta entrada »


¿Son los asexuales mayoritariamente negros?

30 agosto 2017

Creía que el tipo de falacias en las que incurría la prensa al hablar de asexualidad eran del tipo descrito en Refutado =/= no demostrado, como la falacia ad ignorantiam, basadas en confundir dos conceptos similares pero diferentes. Hoy me ha sorprendido un reportaje publicado el lunes (Martínez, 2017) que, citando a Bogaert (2004), afirma lo siguiente:

Los asexuales eran de mayor edad que el resto, con más probabilidad de ser mujeres que hombres, más pobres, mayoría de raza negra y con una escasa educación.

Si bien es cierto que Bogaert (2004) obtiene una media de edad superior para los asexuales y similares resultados promedios en pobreza y educación, así como un escaso 30% de varones frente 43% de los que completaron la encuesta, la afirmación de que la mayoría de los asexuales sean de raza negra está completamente infundada en los datos de este trabajo. Aunque los datos de edad y educación han sido superados por estudios posteriores (Greaves et al., 2017) y la desproporción de mujeres confirmada en este mismo trabajo, que distingue el sexo del género, en esta entrada me centraré en el dato racial.

Lee el resto de esta entrada »