Kinds of attraction: an analogy from phonology

28 agosto 2015

Versión en español

This post is a translation of the relevant parts of Tipos de atracción una analogía desde la fonología (in Spanish).

This post continues the discussion and the terminology of Asocial: the final frontier?, which I now review. First, we have romantic attraction, understood as separate from sexual attraction. Second, we have platonic attraction, and then the social attraction. In that post we considered the question of whether there is attraction further than the social one. Today we shall discuss what there is in between.

With each of these kinds of attraction there is a corresponding kind of relationship. For platonic attraction, the community coined the terms squish for the instances and objects of the attraction and zucchini for the partner in this relationship, though many people deem the latter unnecessary, having friend with adjectives. The issue is that friendship includes both the platonic and the social meanings. This post will deal with the relation between the classic trichotomy partner-friend-acquaintance and the finer distinction romantic-platonic-social-acquaintance, using as a source of analogy the phonology of Spanish and Catalan (a language spoken in Eastern regions of Spain, in bilingualism with Spanish).

Stressed vowels of Spanish and Catalan

Stressed vowels of Spanish and Catalan

Catalan language has 7 stressed vowels (à, è, é, í, ò, ó, ú) compared to the 5 ones of Spanish language (A, E, I, O, U). While in Catalan there is semantic difference between è and é, to the Spanish ear both sound like E, resorting to adjective (like open and closed) in order to distinguish them. The same happens with ò and ó, which sound like O to the Spanish ear, though I will focus on the E. In the spectrum between the A and the I, Spanish language sets 3 vowels (A, E, I), while Catalan language sets 4 (à, è, é, í), with the consequent differences it has for classifying a vowel in this spectrum.

Well, I think the same happens with the difference between couple and friendship and between friendship and acquaintanceship. As far as I know, for the precise discussion it is more useful to set 4 points in this spectrum (à=romantic, è=platonic, é=social, í=acquaintance) instead of only 3 (A=couple, E=friend, I=acquaintance), though a person whose ear is used to the the concept of friendship (opposite to couple and to acquaintanceship) will find the same kind of problems as the Spanish speaker that hears in Catalan è and é. Especially, in case of need to distinguish two different concepts, they will use one of their native categories (like friendship) qualified by an adjective (like close).


Tipos de atracción: una analogía desde la fonología

10 agosto 2015

Esta entrada continúa la discusión y la terminología de Asocial: ¿la última frontera?, que repaso a continuación. En primer lugar tenemos la atracción romántica, entendida como separada de la atracción sexual. Después tenemos la atracción platónica, la que busca la amistad más estrecha, y luego la atracción social. En aquella entrada nos planteamos la cuestión de si hay atracción más allá de la social. Hoy discutiremos lo que hay entremedias.

A cada uno de estos tipos de atracción se corresponde un tipo de relación. Para la atracción platónica, la que más polémica ha dado respecto a su denominación, en inglés han acuñado los términos squish para las casos y objetos de la atracción y zucchini para el compañero en esta relación. En español se ha escogido arrobo o arrobamiento para los casos de atracción platónica, pero no parece que haya necesidad de un término para la relación, salvo amigo con calificativos. El problema está en que el campo semántico de la amistad incluye tanto lo platónico como lo social. Esta entrada tratará sobre la relación entre la tricotomía clásica pareja-amigo-conocido y la distinción más fina romántico-platónico-social-conocido, utilizando como fuente de analogía la fonología del castellano y el catalán.

Vocales tónicas de castellano y del catalán

Vocales tónicas de castellano y del catalán

El catalán tiene 7 vocales tónicas (à, è, é, í, ò, ó, ú) frente a las 5 del castellano (A, E, I, O, U). Mientras que en catalán hay diferencia semántica entre è y é, a oídos castellanos ambas suenan E, y las diferenciamos recurriendo a adjetivos (abierta y cerrada). Lo mismo pasa con ò y ó, que nos suenan O, aunque me voy a centrar en la E. En el espectro entre la A y la I, el castellano fija 3 vocales (A, E, I), mientras que el catalán fija 4 (à, è, é, í), con las consecuentes diferencias que eso tiene a la hora de clasificar una vocal en ese espectro.

Pues lo mismo creo que ocurre con la diferencia entre pareja y amistad y entre amistad y conocidos. Según entiendo yo, para la discusión precisa resulta más útil fijar 4 puntos en ese espectro (à=romántico, è=platónico, é=social, í=conocido) en lugar de sólo 3 (A=pareja, E=amigo, I=conocido), aunque quien tiene el oído hecho al concepto de amistad (frente a pareja y a conocidos) encontrará los mismos problemas que el hispanohablante que escucha en catalán la è y la é. En particular, en caso de tener que diferenciar dos realidades distintas, utilizará una de sus clasificaciones nativas (como amistad) y le añadirá adjetivos (como estrecha).


Otros modelos bidimensionales

3 agosto 2015

Reanudo la serie Orientaciones Sexuales que dejé interrumpida hace 5 años. Recordamos la escala de Kinsey, que se discutió en Bisexualidad y el espectro y que, coloreada como un arcoíris, queda de la siguiente manera.
Escala de Kinsey coloreada como un arcoíris
Al espectro unidimensional que va de 0 a 6, se añade un punto aislado X de los asexuales. En Más allá del espectro bisexual discutimos el modelo de Storms, que separa las componentes heterosexual y homosexual, dando lugar a un cuadrado con las cuatro orientaciones sexuales cardinales: heterosexual, homosexual, bisexual y asexual. Pasando a coordenadas polares este modelo, podemos expresar la posición en el espectro por intensidad de la atracción (el módulo) y grado de Kinsey (el argumento), como viene representado en el siguiente gráfico.
El modelo de Storms en coordenadas polares
La diferencia entre ambos sistemas de coordenadas es la misma que los sistemas de regulación del agua caliente para la ducha. Los más sencillos, que tienen una llave diferente para al agua fría y para el agua caliente, serían como el modelo de Storms. Los más sofisticados, que tienen un regulador de la temperatura y una llave que regula el flujo, serían como las coordenadas polares, siendo el paralelismo entre la temperatura y la escala de Kinsey y entre el flujo de agua y la intensidad de la atracción. Obsérvese que cuando la llave del flujo está cerrada, da igual la posición del regulador de la temperatura.

Mientras en el ámbito académico surgió el modelo de Storms, en los foros de Internet nació el triángulo de AVEN. Este triángulo es equilátero con el vértice hacia abajo. Sobre el lado superior se situaba la escala de Kinsey, entendiendo que las paralelas a este lado eran también escalas de Kisney pero con intensidad decreciente según se baja, hasta llegar al vértice inferior, el punto X de Kinsey, donde la escala de Kinsey confluye porque faltando la atracción no hay diferencia. Este triángulo oscurece la región hiposexual, destacándola. El siguiente dibujo compara el triángulo de AVEN con los modelos anteriores.
Triángulo de AVEN

Para saber más sobre el origen del triángulo de AVEN, ver esta historia de la comunidad asexual (en inglés) que se encuentra en Asexual Explorations.


Bidimensional models for asexuality and gender identity

31 enero 2015

Esta entrada es una colaboración para el carnaval de blogs, que este mes trata sobre asexualidad y género no binario. Escribo en inglés porque es el idioma de este carnaval.

Disclaimer: In this post I use the word “gender” with is psychosocial meaning, not as an euphemism for “sex.”

Thinking of this month’s topic of Carnival of Aces, Non-binary People and Asexuality, I remembered that the celebrated Storms binary model of sexual orientation (Storms, 1980) is based, as he states in the article, on a previous bidimensional model of what he calls “sex role” and yields four categories: undifferentiated, masculine, feminine and androgynous. Applied to sexual orientation, the model yields the four categories well known in the asexual community: asexual, heterosexual, homosexual and bisexual. One could naively try to harmonize the terminology and rename Storms’s “sex role” categories as agender, masculine, feminine and bigender, but I think this goes astray of the established terminology. For instance, if I’m not wrong, a bigender person has two gender identities, in different regions of the bidimensional spectrum, contrary to an androgyne, who has one gender identity in the androgynous sector. Thus, gender is (a priori) more complicated than sexual orientation, since one can have a different number of gender identities, from none to a continuum, in the Storms-like spectrum.

Storms’s model of sexual orientation (on the left) and the corresponding model of gender identity (on the right).

The part of non-binary-ness that could be compared to asexuality is what Storms calls “undifferentiated.” I’m not a fan of this terminology, but I will use it for want of a better one. Another related term is “agender,” which seems to be polysemic. According to Neutrois Nonsense, “agender” may refer to the absence of gender identity and to one gender identity in the “undifferentiated” sector. Though only the latter is parallel to asexuality, there was an old opinion (now dismissed) of asexuality as lack of sexual orientation. In my opinion, the simpler model of sexual orientation leaves no room for a lack of sexual orientation, but the more complicatedness of gender allows two different concepts: genderless and gender-neutral.

Yet there is another concept which can be confused with genderless-ness and gender-neutral-ness, and it’s the strength of gender identity. Theoretically speaking, a weak gender identity is close to genderless, but in practice it’s difficult to distinguish a weakening a gender identity fixed at one point of the bidimensional spectrum from moving this point of the spectrum toward the origin. What’s the difference between weakly feeling 100% masculine and strongly feeling 50% masculine? If I’m not wrong, the latter identity is called “demiguy”, so we could rephrase this question as “What’s the difference between weakly feeling a guy and strongly feeling a demiguy?”.

References: Michael D. Storms, 1980. Theories of Sexual OrientationJournal of Personality and Social Psychology, vol. 38, no. 5, pp. 783-792.


My experience with asexuality, marriage and Christian religion

26 octubre 2014

Esta entrada es una colaboración para el carnaval de blogs, que este mes trata sobre asexualidad y religión. Escribo en inglés porque es el idioma de este carnaval.

I am not religious nowadays, but I was raised Roman Catholic, which is the traditional religion in Spain. I am asexual aromantic, and singlehood is my natural state, though I lacked unmarried role models in my childhood, except in the Church. So religion was for me the proof that marriage is a choice, and not something unavoidable and irresistible everyone experiences when grown up. It is therefore understandable that I considered becoming a priest when a child. Later I detached myself from the Church because of the hypocrisy of its people, who make prophetic the words of Matthew 23 that Jesus addressed to the Pharisees.

Fortunately, when I left the sheepfold, I already knew that marriage is a choice, but I still had to bear the societal pressure to match, maybe tempered by the Catholic tradition. I don’t know from experience what happens in Protestant societies, but from what I read in the asexual blogosphere, the pressure to marry is stronger there, probably because they lack unmarried role models. But I think that, though the priestly celibacy is questionable, the Catholic doctrine of celibacy is righter than the Protestant one. The latter, who allegedly follow the sola scriptura policy, are forgetting the doctrine of Saint Paul’s first epistle to the Corinthians, who clearly states the following.

Now concerning the things whereof ye wrote unto me: It is good for a man not to touch a woman. Nevertheless, to avoid fornication, let every man have his own wife, and let every woman have her own husband. […] But I speak this by permission, and not of commandment. For I would that all men were even as I myself. But every man hath his proper gift of God, one after this manner, and another after that. I say therefore to the unmarried and widows, it is good for them if they abide even as I. But if they cannot contain, let them marry: for it is better to marry than to burn. — 1 Corinthians 7:1-2,6-9

I had to remind this passage a few times in AVEN because the Protestants ignore these verses. I shall assume bona fide they did for ignorance, but I feel tempted to think that they are teaching as God’s commandment what is plainly human tradition, as Jesus himself condemned.

Another biblical passage that I had to quote in AVEN, though less clear than the Pauline excerpt above, is the so-called verse of the eunuchs. I know there is controversy because of the exact meaning(s) of the word “eunuch” in the verse, with the Christian gay groups preaching it refers to homosexuals, but I shall not enter here the discussion. I will only notice that “eunuch” did not mean exclusively “castrated”, as the Justinian compilation proves, but I may blog about this in another occasion. The verse, in context, is the following.

And I say unto you, Whosoever shall put away his wife, except it be for fornication, and shall marry another, committeth adultery: and whoso marrieth her which is put away doth commit adultery. His disciples say unto him, If the case of the man be so with his wife, it is not good to marry. But he said unto them, All men cannot receive this saying, save they to whom it is given. For there are some eunuchs, which were so born from their mother’s womb: and there are some eunuchs, which were made eunuchs of men: and there be eunuchs, which have made themselves eunuchs for the kingdom of heaven’s sake. He that is able to receive it, let him receive it. — Matthew 19:9-12

Jesus is clearly speaking of marriage in this passage, clearly claiming that marriage is not for everybody. The verse of the eunuchs is an (obscure) explanation of this statement. This “marriage is not for everybody” thing is something that the Protestants are forgetting again. So I’m glad I had been raised in Roman Catholicism rather than in Protestantism because of its acceptance of unmarried life.


Asocial: the final frontier?

13 octubre 2014

Versión en español

This post is a translation of the relevant parts of Asocial: ¿la última frontera? (in Spanish).

In the short history of asexuality we have witnessed twice a reaction against which we should be cautious in order to avoid committing it a third time. I mean the denial of asexuality by the (allo)sexuals who, unable to conceive that someone may lack what they feel, deny that asexuality might exist arguing that sexual attraction is universal and lacking it would result in inhuman beings incapable of loving. In reaction to this, the romantic asexual raise the flag of love without sex and reply things like “asexuals can also fall in love,” invisibilizing and denying the aromantics. Moreover, forgetting the way they were attacked, they now defend the universality of romantic love and even claim that its lack would result in inhuman beings incapable of loving. In reaction to this second denial, the aromantic asexuals discovered the squish and reclaimed the (queer)platonic relationships. This sounds again as the invisibilizing and denying cries of the (allo)sexuals and the romantics, and I would not want that these findings so useful to our emotional lives were used for the invisibility and denial of the aplatonics. I have read claims of universality of platonic love, although I still have not read that its lack would result in inhuman beings incapable of loving, and I would not like to see it happened. We know that the aplatonics exist and are capable of loving. Even the aplatonic aromantic asexuals show other kinds of affection for other people: for their family, their non-platonic friends and their close acquaintances. Apart from family love, the affection toward this kind of friends could well be called social. The coinage is not mine, since I had already read “homosocial” before, especially in the context of “heterosexual and homosocial.” In the same way we are socially conditioned into heterosexuality, we are also socially conditioned into homosociality, but I think that in past times more than nowadays.

This social affection would correspond with social attraction, which would be what we call “to take to,” in my opinion. Thus, according to the social attraction, a person could be heterosocial, homosocial, bisocial (well recognized terms en sociology) and even pansocial or, why not, asocial. Nevertheless, does the term “asocial” do justice to the people lacking this affection? We have spoken out in favor of the aplatonics and would not want to see another turn in the cycle of oppression described above, but it seems that the various senses of the term “asocial” does yield the same meaning. Do I miss anything? A person can be asexual, aromantic, aplatonic… and asocial; is “asocial” the final frontier of human attraction? I can at least say that, being platonic, I am not an interested party in setting the frontier precisely in the first kind of attraction I experiment in this digging of attractions: sexual, romantic, platonic and social. Though I can’t be accused of partiality, I don’t want to boast of objectivity either, so I would like to get feedback from the readers. You may post your message either as a comment below or, if you prefer privacy, through the contact form. I would like to get replies especially from aplatonics and from asocials.


Asocial: ¿la última frontera?

12 octubre 2014

English version

En la anterior entrada Atracción romántica, afectiva y platónica presenté las dos alternativas en uso para la atracción que orienta los squishes, arrobos o arrobamientos: “afectiva”, en uso por algunos activistas de la comunidad asexual hispana, y “platónica”, calco del inglés, ambas en conflicto con usos establecidos en la lengua española. En aquella entrada utilicé “afectiva” para esta atracción, pero en ésta, debido a los conflictos que genera, utilizaré “platónica”, advirtiendo desde aquí que este uso técnico del término excluye lo romántico.

En aquel post planteaba una reacción que ya se ha producido dos veces en la corta historia de la asexualidad y contra la cual deberíamos estar precavidos para evitar cometer una tercera. Me refiero a la negación de la asexualidad por parte de los (alo)sexuales quienes, no concibiendo que haya quien carezca de lo que ellos sienten, niegan que pueda existir la asexualidad aduciendo que la atracción sexual es universal y carecer de ella resultara en seres inhumanos incapaces de amar. En reacción a esto, los asexuales románticos enarbolan la bandera del amor sin sexo y responden cosas como “los asexuales también nos enamoramos”, invisibilizando y negando a los arrománticos. Más aún, olvidando la forma en que se les atacó, ahora defienden la universalidad del amor romántico e incluso afirman que carecer de él resultara en seres inhumanos incapaces de amar. En reacción a esta segunda negación, los asexuales arrománticos descubrieron el squish y reivindicaron las relaciones (queer)platónicas. Esto vuelve a sonar como los gritos invisibilizadores y negacionistas de los (alo)sexuales y los románticos, y no quisiera yo que estos descubrimientos tan útiles para nuestra vida emocional sean utilizados para la invisibilidad y la negación de los aplatónicos. Sí, he leído afirmaciones de universalidad del amor platónico, aunque todavía no he leído que carecer de él resultara en seres inhumanos incapaces de amar, y no quiero esperar a que esto ocurra.

Una de las razones en favor de la denominación “platónico” en lugar de “afectivo” es precisamente que “aplatónico” no lleva a pensar en alguien incapaz de amar, como sí puede llevar “anafectivo”. Éste es uno de los conflictos que genera esa otra elección, a los que me refería en el primer párrafo, y creo que es una razón suficiente para optar por “platónico”, como he hecho en este post. Sabemos que los aplatónicos existen y que sí son capaces de amar. Incluso los asexuales arrománticos aplatónicos presentan otros tipos de afecto (otra razón en favor de “platónico”) por otras personas: su familia, sus amigos no platónicos y sus conocidos cercanos. Dejando aparte el amor familiar, el afecto por este otro tipo de amigos bien podría llamarse social. No es acuñación mía, pues yo ya había leído “homosocial” antes, especialmente en el contexto de “heterosexual y homosocial”. Al igual que estamos condicionados socialmente hacia la heterosexualidad, también estamos condicionados socialmente hacia la homosocialidad, aunque creo que en los tiempos pasados más que en la actualidad.

A este afecto social se le correspondería la atracción social, que creo que sería lo que llamamos “caer bien”. Así, según la atracción social, una persona podría ser heterosocial, homosocial, bisocial (términos reconocidos en sociología) e incluso pansocial o, por qué no, asocial. Ahora bien, ¿hace justicia el término “asocial” a la gente carente de este afecto? Hemos roto una lanza en favor de los aplatónicos y no quisiéramos repetir el ciclo de opresión antes descrito, pero parece que el término “asocial” sí que coincide en el mismo concepto la acepción “sin atracción social” con la acepción clásica de asocial. ¿Se me está escapando algo? Una persona puede ser asexual, arromántica, aplatónica… y asocial; ¿es “asocial” la última frontera de la atracción humana? Al menos puedo decir que, siendo platónico, no soy parte interesada en fijar la frontera precisamente en la primera atracción que sí siento en esta excavación de atracciones: sexual, romántica, platónica y social, del mismo modo que hay (alo)sexuales que fijan la frontera en la atracción sexual y asexuales románticos que la fijan en la atracción romántica. Aunque no se me puede acusar de parcialidad, tampoco quiero presumir de objetividad, por lo que me gustaría recibir las impresiones de los lectores. Podéis escribirme bien comentando en esta entrada o bien, si preferís privacidad, por el formulario de contacto. Me gustaría recibir respuestas en especial de aplatónicos y de asociales.


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