Clásicos, género y no binarismo

21 agosto 2022

Desde la tecnología actual tenemos la ventaja de poder hojear los clásicos sin tener que pasar páginas, sino buscando directamente las palabras clave que nos convengan mejor que con cualquier índice alfabético, por lo que ya no hay excusa en el grosor de sus volúmenes para acercarse a ellos. El primer clásico al que me voy a referir hoy es «El Segundo Sexo» escrito en francés en 1949 como «Le deuxième sexe» por Simone de Beauvoir.

Aunque el libro de Beauvoir no haga referencia explícita al género, por ser previo a la acuñación del término como lo conocemos hoy, sí que hace referencia material al concepto, incluso en su frase más famosa. Su libro 1º, parte 4ª, capítulo 1º comienza con las célebres palabras «no se nace mujer: se llega a serlo». Y, por si no fuese suficientemente claro para las TERF, continúa la autora «ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; es el conjunto de la civilización el que elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica de femenino», que bien podría tomarse como una protodefinición de género.

Que no nos confunda la referencia al «castrado» para referirse a la mujer desde la perspectiva fundacional de la sociedad. Beauvoir sí que hace referencia a la intersexualidad en el libro, aunque con el lenguaje de la época. Hasta en 4 ocasiones menciona la autora el término «hermafrodita» libre de connotaciones negativas. En particular, en la introducción del libro 1º remarca «en cuanto al hermafrodita, se trata de un caso muy singular: no es a la vez hombre y mujer, sino más bien ni hombre ni mujer», dando lugar a la categorización, siguiendo la terminología de su título, de un tercer sexo, si no múltiples más.

Me parece que, a falta de terminología de género en su época, no pudo haber elegido mejor el título de su libro: el segundo sexo. Y decimos «el segundo» y no «el otro» porque no hay dualidad, que tanto critica dentro de sus páginas, sino una realidad diversa que ya obligó al Código de Justiniano a reconocer a «eunucos» y a «hermafroditas» como sexos a la misma altura legal que «varones» y «mujeres», aunque obviamente no en igualdad porque es un código muy machista. Así pues, la mujeres son el segundo sexo para la sociedad, o género en terminología más moderna, y no solo debemos esforzarnos porque sea «primero ex aequo» junto con el masculino, sino que los terceros y cuartos no queden relegados y más oprimidos en nombre del feminismo esgrimido por las TERF. O todes, o ningune.

El otro clásico al que me voy a referir hoy es «El Género en Disputa» escrito en inglés en 1990 como «Gender Trouble» por Judith Butler. Este libro ya está redactado con el término «género» bien consolidado, tanto que el propio título lo lleva. ¿Y qué dice del binarismo de sexo o de género? Pues se puede contar un centenar de referencias a este binario, todas para criticarlo. Gracias a las herramientas antes citadas, quien lo quiera comprobar puede localizar fácilmente estos pasajes y leerlos en su contexto. Menos TERF y más clásicos.


¿Quién sale ganando al disputar la realidad trans? (6ª parte)

19 agosto 2022

Esta entrada es la sexta y última parte de la crítica en múltiples entregas que empezó en este post.

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¿Quién sale ganando al disputar la realidad trans? (5ª parte)

19 agosto 2022

Esta entrada es la quinta parte de la crítica en múltiples entregas que empezó en este post.

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¿Quién sale ganando al disputar la realidad trans? (4ª parte)

19 agosto 2022

Esta entrada es la cuarta parte de la crítica en múltiples entregas que empezó en este post.

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¿Quién sale ganando al disputar la realidad trans? (3ª parte)

19 agosto 2022

Esta entrada es la tercera parte de la crítica en múltiples entregas que empezó en este post.

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¿Quién sale ganando al disputar la realidad trans? (2ª parte)

19 agosto 2022

Esta entrada es la segunda parte de la crítica en múltiples entregas que empezó en este post.

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¿Quién sale ganando al disputar la realidad trans? (1ª parte)

19 agosto 2022

Esta entrada es la primera parte de la crítica en múltiples entregas que empezó en este post.

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¿Quién sale ganando al disputar la realidad trans? (Introducción)

19 agosto 2022

Hace 2 años, concretamente el 21 de junio de 2020, publicó la entonces exsecretaria de estado Soledad Murillo un artículo titulado «¿Quién sale ganando con la disputa transgénero?» donde deja ver bien clara su transfobia e intoxicación informativa, necesariamente deliberada por parte de quien ha tenido los cargos en Igualdad en España y en la ONU que afirma. Como hice con su correligionaria Carmen Calvo, voy a responder ahora a ese artículo alterando los términos del título.

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How many are we?

17 agosto 2022

This post is a contribution to the August 2022 edition of the Gender Exploration Carnival, whose topic is Surveys.

I write this post not from the perspective of the survey-filler or the survey-analyzer, but from the perspective of the person who need reliable data on different rates inside the trans population. We don’t know how many we are, and the estimations vary in a wide range, so we cannot apply simple Bayesian analysis on the data, because the datum of proportion of trans population is unknown by much. So, we can’t do any other thing but resorting to surveying the community gathered by methods that depend more on the attractiveness of the survey than on the representational validity of the sample.


Different levels of specificity in labels

17 agosto 2022

This post is a joint contribution to the August 2022 edition of the Carnival of Aces, whose topic is Labels and Microlabels, and the same month’s edition of the Carnival of Aros, whose topic is Thowback, where I have chosen as old topic to revisit Variation vs. Unity of February 2020.

Both carnivals’ topics bring the question of the different levels of specificity in labels, used for sexual orientation, romantic orientation and, also why not, gender identity.

When I express my identity with respect to sexual or romantic orientation, I simply say that I am asexual and that I am aromantic, respectively, be it understood narrower or broader. If I speak to an audience aware of the gray scale, I may specify more and say that I am gray very close to the asexual extreme. This is the most precisely I identify sexually and romantically because I don’t need more.

Contrary, with respect to gender identity, I specify mine in three levels, from narrower to broader, as agender, non-binary and transgender. I use them as I feel better for the context, but having clear that they are, for my conception, nested Venn diagrams. If I was speaking about myself in a non-binary space, I would say I’m agender because it make sense to show variation and know each other better. Contrary, if I was speaking form a non-binary space outwards, I would use the common label of non-binary, since I would be speaking not only about myself, but of what is common to us. I would also use «non-binary,» but now as a microlabel, when speaking inside a general transgender group.

We have seen two examples where I need different levels of specificity in order to state my orientation or identity, but reality is intersectional and not restricted to watertight chambers. It can happen that specifying a descriptor of another intersecting category sheds light on my position in the category to be described. This is the case of my orientations, so I use to list several of them because the intersection specifies more clearly how I am. For instance, when asked about sexual orientation I may say I am asexual and aromantic, where the romantic specification might make a clearer image of myself in the other person’s mind. And also, when asked about romantic orientation I may say I am aromantic and panplatonic, where the platonic specification plays the same role as in the previous example.

So, we have seen that external-category label can be used to restrict a label of any level of specificity, and also that the same level, if in an intermediate level of specificity, can function as a microlabel or a macrolabel depending on the context, that is, the other levels of specificity in use.